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Historia

A 20 años de un clásico histórico

15/10/2026

Estudiantes llegó al 15 de octubre de 2006 con apenas un triunfo de ventaja sobre Gimnasia en el historial. Veinte años después, la diferencia es de 19 partidos. Un recorrido por los antecedentes, los protagonistas y las dos décadas que siguieron a la mayor goleada del clásico platense.

Se cumplen 20 años del 7-0, el inolvidable encuentro ante Gimnasia que cambió para siempre la historia del clásico platense. Con Juan Sebastián Verón como capitán y Diego Simeone en el banco de suplentes, el conjunto albirrojo gestó una goleada inédita que, dos décadas después, apenas si pudo ser igualada por algunos equipos de Primera División.

Aquel clásico, el segundo disputado en el entonces llamado Estadio Único de La Plata y el primero de Estudiantes en condición de local allí, representó además un quiebre absoluto en la campaña, que impulsó definitivamente al plantel a la lucha de un campeonato que encontraría un epílogo cinematográfico en Liniers.

José Luis Calderón, en tres oportunidades, Diego Galván, en dos, Mariano Pavone y Pablo Lugüercio marcaron los tantos aquel domingo 15 de octubre de 2006, en el que el Día de la Madre tuvo una impronta albirroja.

El historial

La mañana de aquel domingo el historial entre Estudiantes y Gimnasia estaba relativamente igualado. Si bien Estudiantes no estaba en desventaja desde el 8 de noviembre de 1942, cuando venció a su rival por 1-0 para alcanzar un balance de 15 triunfos por lado y ocho empates, lo concreto es que la ventaja seguía siendo ajustada: el conjunto de Simeone llegó con 45 victorias contra 44 del elenco albiazul, considerando los clásicos de Primera División de la era profesional.

El último desnivel había llegado 13 meses antes, en lo que representó la despedida del Viejo UNO: fue victoria 1-0 con tanto de José Luis Calderón. Seis de los once titulares repetirían presencia al año siguiente.

Gimnasia había logrado poner en tablas la cantidad de triunfos apenas un par de meses antes, con un 4-1 celebrado en El Bosque el 12 de junio de 2005. La paridad sobrevivió solamente 77 días.

El Único

Se trató del segundo clásico disputado en el entonces moderno estadio de 25 y 32: el 12 de febrero de 2006 se había jugado allí el primer derbi, con Gimnasia haciendo las veces de local, y terminó en empate 1-1. Marcelo Carrusca puso en ventaja a Estudiantes y Diego Herner le dio cifras definitivas.

Encaminado el acuerdo para la remodelación de 1 y 57, incluyendo las gestiones encabezadas por el capitán Juan Sebastián Verón ante el Gobierno Nacional de aquel momento, el Club aceptó trasladar su localía al Único, después de varios meses jugando en Quilmes.

Caprichoso destino, el calendario puso ese 15 de octubre como la primera vez que los arcos llevaron en sus lados la cinta roja que determinaba la localía. La imagen, por repetida, terminaría siendo inolvidable.

Desde aquel febrero de 2006 se disputaron 15 clásicos en el hoy llamado Estadio Diego Armando Maradona: Estudiantes obtuvo diez triunfos, siete como local y tres como visitante, mientras que los cinco restantes terminaron en empate.

Uno de esos triunfos tuvo, además, un sabor especial: fue el 1-0 de la Copa Sudamericana 2014, único antecedente de un enfrentamiento entre los dos equipos de la ciudad en una competición internacional.

El debut

El 5 de junio de 2006, tras diez años en el fútbol europeo, Juan Sebastián Verón selló su regreso al club que lo vio nacer, de manera deportiva, pero también literal: hijo de Juan Ramón, acaso la figura máxima de la historia de Estudiantes, la flamante “Brujita” llegó al mundo un 9 de marzo de 1975, en la antesala de un clásico ante Gimnasia en el que su padre marcaría un gol y que finalizaría 3-3.

Paradójicamente, en su fugaz primer ciclo en el Club no había podido enfrentar a Gimnasia. Una suspensión lo dejó afuera del recordado 3-0 del Apertura 1995, que disfrutó desde la misma tribuna albirroja.

Luego llegaría su paso por Boca, la Selección, el fútbol inglés y el italiano, donde cosechó una carrera exitosa que lo catapultaría a ser nominado cuatro veces al Balón de Oro.

Encabezando la manga para salir al campo de juego, el 11 albirrojo se dio vuelta hacia sus compañeros y, con el tono asertivo que lo caracterizaba a pesar de tener solo 31 años, les asestó: “No hablemos, ya sabemos lo que tenemos que hacer. Si queremos salir campeones tenemos que ganar este partido”.

Luego del registrado aquella tarde, Verón disputó otros nueve clásicos y cerró su carrera profesional ante Gimnasia con un saldo de siete triunfos, dos empates y una sola derrota. Convirtió, además, dos goles y repartió cinco asistencias.

11son los tantos que entre padre e hijo sumaron frente a Gimnasia, contando los cuatro que Juan Ramón le marcó en un único amistoso, en 1972. La Bruja había convertido otros cinco por partidos oficiales; Sebastián anotaría los dos restantes.

El antes

Estudiantes llegaba a la fecha 11 en alza, tras hilvanar tres victorias consecutivas ante Independiente, San Lorenzo y Lanús. Después de un comienzo prometedor y una meseta en el rendimiento, los dirigidos por Diego Simeone comenzaron a consolidar un andar que terminaría conduciendo al equipo al título.

El rival también llegaba con la confianza alta, tras asegurar su pase a los cuartos de final de la Copa Sudamericana cuatro días antes, con un triunfo 2-0 sobre Fluminense, precisamente en el Estadio Ciudad de La Plata. En el torneo local venía de superar 3-2 a San Lorenzo de Almagro.

Simeone había llegado a Estudiantes después de la salida de Jorge Burruchaga, quien se marchó a Independiente. El campeón del mundo en 1986 había dejado al plantel en los cuartos de final de la Copa Libertadores, con una victoria 1-0 ante San Pablo en Quilmes. El debut oficial de su sucesor llegaría en la revancha, después del Mundial de Alemania.

La eliminación postrera en el estadio Morumbí resultó combustible para un Estudiantes que se había jurado el título en aquel vestuario y que, ya con Verón entre sus filas, elevó la vara de la exigencia.

Gimnasia, por su parte, había sido subcampeón del Apertura anterior y durante el primer semestre de 2006 compitió con pretensiones en el Clausura, cerrando ese campeonato en el quinto lugar. Para la nueva temporada, los dirigidos por Pedro Troglio habían concretado el regreso de Andrés Guglielminpietro, ex hombre de Milan, Inter y Boca, entre otros equipos.

El domingo

Fue un mediodía soleado. Héctor Baldassi dio inicio al partido cuando el reloj marcó, con precisión suiza, las dos de la tarde.

Estudiantes (7)

21Mariano Andujar
14Marcos Angeleri
6Agustín Alayes
19Fernando Ortíz
2Pablo Álvarez
7José Sosa
22Rodrigo Braña
11Juan Sebastián Verón (C)
20Diego Gálvan
16Mariano Pavone
9José Luis Calderón
DTDiego Simeone

Gimnasia (0)

1Juan Carlos Olave
3Diego Herner
2Jorge San Esteban (C)
6Marcelo Goux
32Lucas Landa
20Germán Basualdo
5Matías Escobar
23Esteban González
16Nicolás Cabrera
35Juan Cuevas
9Santiago Silva
DTPedro Troglio

Torneo Apertura 2006 – Fecha 11

Domingo 15 de octubre de 2006 – 14.00
Estadio Ciudad de La Plata

Goles: 3m Galván, 23m Calderón, 34m Pavone, 50m Galván, 72m Calderón, 76m Lugüercio, 84m Calderón (E).
Cambios: 46m L. Leguizamón por San Esteban (G), 52m G. Semino por Cuevas (G), 67m G. Saucedo por Braña (E), J. Cominges por Sosa (E) y P. Lugüercio por Galván (E).
Amonestados: 4m Galván (E), 32m Silva (G), 40m Herner (G), 44m González (G), 47m Pavone (E), 77m Lugüercio (E).
Expulsados: 51m Basualdo (G), 69m Escobar (G).
Árbitro: Héctor Baldassi.

Apenas corrían tres minutos cuando Pavone atacó por el sector izquierdo y Diego Herner lo tocó abajo. Baldassi sancionó la primera falta de la tarde, Verón se hizo cargo de la ejecución y con un centro pasado al segundo palo encontró la cabeza de Diego Galván para decretar el 1-0.

El segundo tuvo un aviso previo: Calderón había enviado la pelota al fondo del arco, pero la jugada fue invalidada por una posición adelantada que las crónicas de la época discutieron. A los 23 minutos, Fernando Ortiz lanzó un pelotazo al área, Marcelo Goux no logró despejar y Olave quedó a mitad de camino. Calderón ganó de cabeza y la pelota, casi sin fuerza, terminó dentro del arco.

Once minutos después, Verón encontró a Pavone en las inmediaciones del área. El delantero acomodó el cuerpo y sacó un zurdazo bajo para el 3-0. Estudiantes se fue al descanso con una diferencia extraordinaria para cualquier clásico, pero a la que todavía le faltaba toda una mitad.

Troglio buscó una reacción con el ingreso de Luciano Leguizamón por Jorge San Esteban, aunque apenas transcurridos cinco minutos del complemento Sosa se escapó por la derecha y cruzó la pelota al área. Basualdo no consiguió interceptarla y Galván, libre de marcas, convirtió el cuarto. Un minuto después, el propio Basualdo recibió la segunda amarilla por una falta sobre Pablo Álvarez y Gimnasia quedó con diez.

El encuentro siguió jugándose casi exclusivamente cerca del arco de Olave. Estudiantes recuperaba rápido, llegaba por los costados y encontraba espacios que parecían multiplicarse a cada ataque. A los 24 minutos, Matías Escobar también fue expulsado por doble amonestación, tras una infracción sobre Angeleri. Para entonces, la superioridad albirroja llevaba demasiado tiempo a la vista como para explicarla solamente a partir de la diferencia numérica.

Tres minutos más tarde, Pavone se abrió paso por la derecha y dejó a Calderón frente al arco para el 5-0. Simeone ya había mandado a la cancha a Gonzalo Saucedo y Juan Cominges cuando decidió el ingreso de Pablo Lugüercio por Galván, autor de dos goles. El delantero necesitó apenas tres minutos: después de una pared entre Angeleri y Pavone, Olave rechazó el remate del defensor y Lugüercio tomó el rebote para señalar el sexto.

Los incidentes en la tribuna visitante obligaron a Baldassi a interrumpir el juego durante algunos minutos. Pero cuando la pelota volvió a rodar todavía quedaba una última intervención de Verón, que a los 39 minutos lanzó un pase largo para Calderón. El delantero aprovechó la salida del arquero y convirtió el tercero de su cuenta personal. Era el séptimo de Estudiantes.

Cuando se cumplieron 45 minutos, Baldassi dio por terminado el partido sin adicionar los minutos perdidos durante aquella interrupción. El resultado, de todos modos, ya estaba escrito.

El después

La historia del clásico platense no se detuvo en aquel domingo. Al año siguiente, el conjunto albirrojo ganó los dos encuentros: 2-1 en abril y 1-0 en noviembre. En 2008 volvió a imponerse en ambas oportunidades, primero por 2-1 y luego por 3-1. Fueron cinco victorias consecutivas desde aquella tarde en el Único, una serie que no se registraba desde los primeros años de la década de 1940.

La tendencia se extendió mucho más allá de esa racha. Entre el 15 de octubre de 2006 y el último encuentro, disputado el 15 de agosto de 2026, Estudiantes perdió apenas dos de los 37 clásicos oficiales que jugó: el 3-1 de febrero de 2010 y el 2-1 de marzo de 2023. Ganó 19 y empató los otros 16.

La diferencia también tuvo su correlato en el historial. Por campeonatos de Primera División de la era profesional, Estudiantes había llegado a aquel 15 de octubre con una ventaja mínima de 45 triunfos contra 44 de Gimnasia. Veinte años después, bajo el mismo criterio, el registro marca 63 victorias albirrojas frente a 46 del rival. Si se contabilizan todos los encuentros oficiales, incluyendo el amateurismo y las copas nacionales e internacionales, la diferencia actual asciende a 19 partidos.