El segundo micro ciclo de la pretemporada que el plantel de Estudiantes está realizando en tierras charrúas se inició con un objetivo bien claro de parte del cuerpo técnico que comanda Alexander Medina: la definición.
El punto neurálgico del primer día de entrenamiento en estos ciclos de tres días, que se subdividen en dos dobles turnos y un simple turno, se centró en acciones de definición para todos los jugadores ya sea en duelos individuales, dos contra dos o tres versus dos. Pero hay un dato de suma importancia en todo esto: cada ejercicio fue a velocidad extrema o sea la intensidad de los primeros tres días no bajó.
La acción encontró a los futbolistas separados en grupos de tres, en los cuales sus integrantes eran un defensor, un mediocampista (sea de contención o de creación) y un punta y a cada pitazo un «equipo» debía atacar y anotar gol (esa la principal consigna) y el otro defender su arco y viceversa. «Lleguen profundo para definir…» era la indicación constante del DT albirrojo que por momentos corría a la par de la formación que iniciaba la ofensiva.
Pero no todo quedó allí. La práctica creció en emoción y en exigencia cuando llegó el momento de las tareas de transiciones rápidas defensa-ataque en un espacio corto y con un claro objetivo «explotar» la velocidad en un recorrido estrecho y que, obviamente, la jugada culmine en gol.
Y para ponerle punto final a este primer día del segundo micro ciclo en Solanas, Medina ordenó ubicar uno de los arcos móviles en la mitad de la cancha para una nueva actividad en espacios reducidos. Paró dos equipos de once equipistas, comodines en los laterales y en la zona medi, y la tarea consistió en que en elenco dueño del balón contaba con diez toques para llegar a posición ofensiva y luego todo decantaba en la misma resolución de los ejercicios anteriores: el gol.
