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Filiales

Conociendo Filiales: Londres

15/05/2026

En Tottenham, al norte de Londres, Darren Wiltshire lleva adelante un club que no cobra cuota, inscripción ni mensualidad y que encontró en Estudiantes una identidad posible para su tarea diaria: unir fútbol, educación y oportunidades. Para jugar en Estudiantes London, los chicos tienen que asumir un compromiso que en City Bell también forma parte de los pilares del proyecto formativo del Club: el que no estudia, no juega.

La zona reúne familias de inmigrantes llegadas de África, Sudamérica, Asia y otros puntos del mundo. Darren no compara esa realidad con la pobreza de otros países que conoció, pero describe un barrio con problemas de drogas, delito, violencia y bajo acompañamiento familiar. El proyecto se enfoca especialmente en chicos de 16 a 19 años, una edad en la que muchas decisiones empiezan a definir lo que viene.

La tercera entrega de Conociendo a nuestras Filiales, sección impulsada junto a la Coordinadora de Filiales, llega a Londres para contar una historia diferente dentro del mapa albirrojo. No se trata, en este caso, de una filial tradicional, nacida como punto de encuentro para hinchas lejos de La Plata, sino de un proyecto deportivo, educativo y social que decidió llevar el nombre de Estudiantes.

Allá hay una escuela

El origen está en Haringey Sixth Form, el instituto donde se apoya el proyecto, y en la iniciativa de Darren y Marcus Foley, cofundador de Estudiantes London. Ambos buscaban unir fútbol y educación en una propuesta concreta para jóvenes del barrio. El nombre apareció por una afinidad directa: Estudiantes, en inglés, remite a students. En La Plata, además, remite a una institución que hizo de la formación una parte central de su identidad y que fue precisamente en Inglaterra donde tocó la cima del mundo aquel 16 de octubre de 1968.

Wiltshire ya tenía una relación previa con el fútbol argentino. Viajó por Sudamérica, miró partidos en Argentina y se formó como entrenador con una mirada muy marcada por el juego. También siguió la historia de Estudiantes y encontró en Juan Sebastián Verón una inspiración, una idea compatible con la suya: la de brindar oportunidades con educación, pertenencia y trabajo social.

Cuando decidió pedir autorización para usar el nombre, Claudio García Lara fue clave. Acompañó a Darren desde el inicio, ofició de traductor y ayudó a que la propuesta llegara a manos del actual presidente albirrojo. García Lara, también entrenador, aportó una mirada de campo: Estudiantes London no podía explicarse solo como una escuela de fútbol, porque su sentido estaba en el cruce entre deporte, educación y acción social.

En ese recorrido también apareció Nicolás Cocchiararo, platense e hincha de Estudiantes, que vivió en Londres hasta hace poco y colaboró de manera desinteresada con el proyecto. Darren siempre destacó su aporte como parte de esa red de personas que ayudaron a sostener el vínculo albirrojo desde cerca.

La autorización permitió que el proyecto creciera bajo una identidad nueva. “Tenemos un proyecto deportivo y utilizamos el deporte para mejorar la educación de los estudiantes en Londres”, explicó Darren.

El funcionamiento tiene tres patas: fútbol, educación y acción social. El club se vincula con docentes, escuelas y colegios para saber cómo vienen los chicos. Si sostienen su educación, juegan. Si se esfuerzan en clase, acceden al entrenamiento, la competencia, los viajes y las oportunidades. Todo sin pagar.

“Este es el proyecto: si estudian, es gratis”, resume Darren.

Una propuesta única 

En Londres, muchos clubes juveniles cobran cuotas mensuales. Estudiantes London eligió otro camino y se convirtió en el único equipo 100% gratuito de la ciudad. Esa gratuidad no es un detalle operativo, sino el punto de partida. El proyecto está registrado como charity en Inglaterra, lo que le permite buscar fondos, donaciones y apoyos externos para sostener una propuesta inclusiva y de calidad.

La decisión tiene, obviamente, sus costos. Alquilar una cancha puede rondar las 300 libras por partido. Los uniformes se consiguen buscando oportunidades y ajustándose al presupuesto disponible. Los viajes, la movilidad y los amistosos requieren gestiones permanentes. Aun así, el modelo no cambia: los jugadores no pagan.

“Queremos ser especiales, queremos ser diferentes”, dice Darren. 

El proyecto tiene equipos de distintos niveles: elite, desarrollo, college, inclusión y juniors. También tiene jóvenes que pasaron por el club y hoy ocupan lugares de conducción. Algunos tienen poco más de 20 años y ya están al frente de proyectos importantes.

Ese recorrido tiene nombres propios. Jayden Clifford Hamilton llegó al club como jugador en 2020, se involucró en el trabajo con futbolistas con necesidades educativas especiales, completó formación como entrenador y hoy es responsable del desarrollo juvenil. Jude Geoghegan, a cargo del área de inclusión, fue reconocido en 2025 como Coach of the Year por la Football Association en la rama de discapacidad, mientras que Jeremy Jonata, vinculado al equipo elite, también forma parte de una generación de jóvenes líderes formados desde adentro.

El impacto del proyecto también fue destacado por instituciones del fútbol inglés. La Premier League contó la historia de Jayden dentro de la serie The People’s View, y Tottenham Hotspur reconoció a Isam Belmoudden con el premio Student of the Year durante una visita de Pedro Porro a Haringey Sixth Form College, en el marco de un torneo organizado por Estudiantes London.

Los resultados educativos acompañan esa línea. En el ciclo académico 2024/2025, los estudiantes del proyecto promediaron más del 95% en sus programas de estudio. El dato importa porque vuelve medible una idea que podría quedar solo en intención: el fútbol está atado a la escuela.

En lo deportivo, el proyecto también logró abrir puertas difíciles. Gracias a la gestión de Darren y su equipo, Estudiantes London logró disputar partidos contra Chelsea, Arsenal, PSG, Brujas de Bélgica, Fulham, Watford, Middlesbrough, Sampdoria y Parma. También hubo una visita a Old Trafford y un vínculo con la Manchester United Foundation, a la que también enfrentaron. Para un club gratuito de Tottenham, esos cruces funcionan como oportunidades de exposición y aprendizaje.

El reconocimiento externo, sin embargo, convive con una dificultad cotidiana. Inmersos en las realidades complejas para migrantes y marginados, Wiltshire cuenta que desde el nacimiento del proyecto fueron pocos los padres que se acercaron a ver partidos o a agradecer las oportunidades para sus hijos. 

“Cuando tengo esta frustración, mis mejores amigos me dicen: esta es la razón por la que necesitamos tener este proyecto”, relata Darren, emocionado. Cuando el acompañamiento familiar no aparece, es Estudiantes London el que intenta construir una estructura alrededor de los chicos.

La ilusión por lo que viene

Wiltshire no piensa Estudiantes London como un proyecto cerrado. Habla de varias líneas en marcha: el equipo de inclusión, el elite, los juniors, las oportunidades para chicos que necesitan ayuda. También imagina algún día viajar a La Plata con Estudiantes London, jugar partidos en Argentina y ver un encuentro en UNO.

Cuando intenta resumirlo, no elige una meta final. Dice que el proyecto no puede terminar, porque siempre habrá jóvenes que necesiten ayuda. “Para mí es mi pasión. Es como mi trabajo. Es mi vida”.

A más de 11 mil kilómetros de La Plata, Estudiantes London sostiene todos los días la versión del Club que Tottenham se puede permitir. La filial nació lejos, en otro idioma y en otro contexto. Pero eligió llamarse Estudiantes por una razón que no necesita traducción: porque el deporte en general y el fútbol en particular pueden ser la excusa para sacar un chico más de la calle y sumar, así, un alumno más a un aula.

Y también porque, hablar de Estudiantes, es hablar de familia, pertenencia, educación y trabajo. En Argentina, en City Bell, y también en los suburbios de Londres.