Otra vez una definición por un título tiene por delante Estudiantes bajo la tutela de Eduardo Domínguez. Sí, como sucedió en el 2023, 2024, ahora es el turno de afrontar la Supercopa Internacional y nada menos que ante Vélez, el mismo rival al que enfrentó en diciembre del año pasado por el Trofeo de Campeones.
Este encuentro, el tercero desde que se implementó la Supercopa, aunque no será fuera del país, sino en el Estadio Libertadores de América, donde precisamente en junio de 1983, o sea hace 42 años el Pincha se quedaba con el campeonato Nacional.
Este encuentro por tratarse de una final tiene muchas aristas en juego. Vélez por lo pronto tiene la «espina» en el ojo y va por la revancha por lo que fue la final del 2024. Y este es un punto en donde Estudiantes debe estar atento. No puede dar por sentado nada y por ende encarar el cotejo con el «cuchillo entre los dientes» por tratarse de un partido en donde hay una copa en juego.
Para este cotejo, el cual será el primero de la segunda parte del año para los pupilos de Eduardo Domínguez, el equipo sufrió la baja de Boselli, sumó a Fernando Muslera para darle toda su experiencia debajo de los tres palos, pero por sobre todas las cosas recupera a Guido Carrillo, quien se lesionó en los octavos de final del Torneo Apertura, Gabriel Neves, jugador que se lesionó en lo que fue el último partido -previo al receso- del equipo ante Aldovisi y especialmente «sumaron una pretemporada» jugadores como Facundo Farías, quien por diferentes cuestiones no estuvo desde el arranque de la campaña del 2025.
Estudiantes busca una estrella más para su historial. Juega frente a un Vélez que ya no es el mismo del 2024, especialmente porque cambió de entrenador, y porque valores como Claudio Aquino (vendido), Thiago Fernández (lesionado), ambos los pilares del equipo, sus bajas fueron una herida que aún no pudo subsanar el conjunto velezano.
Estudiantes va por otro trofeo y por un inicio del segundo ciclo del año positivo por donde se lo mire.
