Estudiantes se juega algo más que tres puntos en Perú, se juega quedar a escasos pasos de su objetivo, los octavos de final de la Copa Conmebol Libertadores. Desde las 17.00 hora local, el Pincha se presenta en la altura de Cusco para medirse con un elenco peruano que tiene chances remotas de seguir con vida en este certamen y sólo podría aspirar a un puesto en los playoff´s de la Sudamericana.
Ya de por sí el compromiso tiene un riesgo más de lo habitual porque el mismo se jugará a 3.399 de altura por sobre el nivel del mar y se sabe que cada vez que un equipo argentino, o mejor dicho del llano, sufre a rabiar la altura, las condiciones climáticas, a la hora del juego el pronóstico señala que la temperatura está por debajo de los 10 grados; y Estudiantes no estará exento de esto.
Lo importante, primordial, para los pupilos de Medina es administrar las fuerzas, el aire y por consiguiente que esto le permita estar a la par de su rival y poder golpear en el momento justo.
Lo dicho Cusco se juega mucho esta tarde noche en su país. Está sin unidades en lo que va a de la campaña, todos los encuentros que disputó hasta aquí no fue superado notoriamente por sus rivales, es más en su última presentación cayó por la mínima en Medellín y sobre el epílogo, restan apenas tres minutos para culminar el pleito; y por ende con este panorama -al ponerse en marcha la segunda rueda tiene- la obligación de torcer el timón si no quiere quedar eliminado antes de finalizar la ronda de grupos. Entonces Estudiantes debe tomar este compromiso como una «final» por lo que implica jugar en la altura y porque un buen resultado puede encaminarle el rumbo a los octavos de final.
Y si del equipo se trata, Alexander Medina hoy no puede contar con Ezequiel Piovi, por acumulación de tarjetas amarillas; ni con Adolfo Gaich, su ausencia obedece a que aún tiene el permiso para permanecer en la provincia de Córdoba a raíz del fallecimiento de su madre. La ausencia del centrocampista es una problema porque el ex Liga de Quito es el motorcito del equipo y ante su baja, Mikel Amondarain corre con ventajas para ser el «cinco» (puesto que conoce a la perfección) o en su defecto que forme el binomio con Gabriel Neves, algo que el entrenador albirrojo ensayó en el cuarto final del encuentro que Estudiantes venció a Platense el sábado último en Vicente López.
Estudiantes se juega mucho en Perú. Se juega algo más que tres puntos. Se juega tener a merced el pasaje a los octavos de final a sabiendas que luego deberá visitar al campeón vigente Flamengo y luego cierra la fase regular en UNO frente al DIM.
