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Fútbol Profesional

Sobre la hora, rugió en Asunción

13/08/2025

Por la ida de octavos de final de la Copa CONMEBOL Libertadores, Estudiantes consiguió una victoria agónica ante Cerro Porteño por 1-0 en el estadio La Nueva Olla. Santiago Ascacibar, de penal, marcó la ventaja del Pincha en una serie que tendrá su definición el miercóles que viene en La Plata.

El primer cuarto de hora tuvo al Pincha como protagonista, ya que el Ciclón de Barrio Obrero concedió la tenencia y antepuso el orden defensivo. Con mucha paciencia, desde el fondo y la zona media, Estudiantes tejió buenas combinaciones que lo hicieron dominar pelota y terreno.

Pero la falta de profundidad le impidió al equipo de Domínguez mostrarse superior, especialmente porque Cetré y Palacios no pudieron desnivelar en el mano a mano. Ante un rival totalmente replegado, Arzamendia se animó a probar arco con un remate potente hacia el ángulo, pero Martín Arias voló para despejar in extremis.

El conjunto paraguayo apenas inquietó mediante pelotazos largos que controló Muslera sin inconvenientes. Castro de tiro libre y Ascacibar de lejos, ambos intentos desviados, alertaron sobre el final del primer tiempo en La Nueva Olla.

Cerro Porteño se atrevió a más en el complemento, gracias a la gambeta de Aliseda partiendo desde el sector izquierdo. Tras una escapada del extremo, Iturbe estuvo a centímetros de adelantar al dueño de casa. Minutos después, en un tiro de esquina, Morel cabeceó con pique al suelo y Muslera ensayó un manotazo salvador para evitar la caída del arco.

Este breve sacudón no hizo retroceder a Estudiantes. El atrevimiento de Medina y Palacios dieron lugar a centros venenosos. Carrillo peinó uno de ellos y el balón pasó muy cerca del poste. Domínguez buscó reforzar esta postura en campo contrario con los ingresos Amondarain y Pérez.

Sobre el final, cuando el local se desprotegió yendo a la carga, el joven Mikel dibujó un pase largo que habilitó a Carrillo en el área, donde fue derribado por el zaguero Pérez y significó la pena máxima. Ascacibar se hizo cargo de una ejecución tan caliente y definió con serenidad para sellar un triunfo agónico.