La duodécima entrega de Conociendo Filiales llega a Puerto Madryn para contar la historia de la Filial Ricardo “Beto” Infante, nacida de una convocatoria a desconocidos y sostenida, casi tres décadas después, por muchos de aquellos Pinchas que un día fueron a buscarse por primera vez.
Estudiantes cuenta con filiales en distintos puntos del país y del mundo. Socios, hinchas y familias se organizan para sostener el vínculo con el club, acompañar a quienes viven lejos de La Plata, desarrollar acciones en sus ciudades y hacer crecer a Estudiantes en cada territorio.
A través de la Coordinadora de Filiales, el club acompaña ese trabajo, articula iniciativas y busca darle mayor visibilidad. Conociendo Filiales nació con ese objetivo: contar las historias y recorridos de quienes hacen Estudiantes lejos de UNO y del Country Club de City Bell.
Antes de llegar a Puerto Madryn, la serie pasó por Mar del Plata, Bariloche, Londres, Catamarca, Rosario, Zona Sur, Córdoba, Posadas, Magdalena, Barcelona y Ushuaia. Once lugares diferentes, con historias y características propias, unidos por una misma red alrededor del club.
Una cita a ciegas
En octubre de 1997, un aviso comenzó a circular por radios y diarios de Puerto Madryn. La propuesta era sencilla: los hinchas de Estudiantes que vivieran en la ciudad estaban invitados a reunirse en La Barra, un bar que ya no existe.
Fueron 16. Entre ellos había personas que no se conocían y otras que apenas sabían de la existencia de algún Pincha más en la ciudad. Al mes siguiente volvieron a reunirse y ya eran más de 40. Para el 29 de marzo de 1998, la lista que habían armado superaba los 120 nombres y una primera comisión comenzaba a darle forma institucional a aquello que había empezado como una búsqueda.
Detrás del impulso inicial estuvo especialmente Luis Bala. La idea había empezado a madurar algunos años antes, empujada por dos generaciones de su familia: su padre Luis, uno de los fundadores de la Filial Miguel Ángel Lauri de Berisso, y su hijo Julián, que en cada viaje desde Puerto Madryn volvía a acercarse a Estudiantes.
La filial de Berisso aportó experiencia y contactos. Las visitas a la cancha y al Country Club de City Bell hicieron el resto. Julián rondaba los diez años, se fotografiaba con los jugadores y eligió el número 18 para una de sus primeras camisetas personalizadas porque su ídolo era un joven Lionel Scaloni. Padre e hijo regresaban después a la Patagonia con una idea cada vez más difícil de abandonar.
Los primeros documentos de aquella organización todavía se conservan. Uno de ellos, dirigido al “Estimado amigo Pincharrata”, informaba los avances y pedía ideas y sugerencias. Otro convocaba a las familias a participar de la elección del nombre y proponía que los chicos de hasta doce años diseñaran un logotipo para representar a la nueva filial.
El 19 de septiembre de 1998 llegó la inauguración formal. Más de cien personas participaron de una cena junto a una delegación llegada desde La Plata, integrada por Ricardo “Beto” Infante, Eduardo “Bocha” Flores y los dirigentes Mario Martínez y Mario Ongay.
El nombre había terminado de resolverse apenas unas horas antes. Durante un asado previo, los integrantes de la comisión acordaron homenajear a Beto Infante, que estaba en la ciudad y para quien todavía no existía otra filial con su nombre.
Para Daniel Gauzellino, la llegada tuvo además algo personal. Infante había sido amigo de su padre y, cuando lo reconoció en la terminal de micros de Puerto Madryn, el recuerdo lo emocionó hasta las lágrimas. Después vendrían la cena, las reuniones y también el modo que encontró la ciudad para recibir a sus visitantes: pesca, recorridas por reservas naturales y avistaje de ballenas.
El lugar para volver
Muchos de aquellos nombres siguen formando parte de la filial. Inés, Ricardo, Gabriel, Daniel y Gustavo integraron esa primera generación y, casi treinta años más tarde, todavía comparten partidos, comidas y recuerdos que a esta altura ya no necesitan demasiadas explicaciones entre ellos.
Durante buena parte de los últimos 17 años, esas reuniones tuvieron además una dirección conocida: la casa de Gustavo. Allí se juntan habitualmente y por ese mismo lugar pasaron también distintas figuras y delegaciones de Estudiantes. Entre los recuerdos aparecen Marcos Conigliaro, Eduardo Flores, Juan Ramón Verón, Sebastián Verón y Rodrigo Braña.
Las historias que llevaron a cada uno hasta allí son diferentes. Inés nació en La Plata, pero no recibió el fútbol como herencia familiar: de chica se hizo de Independiente por Miguel Santoro y recién en la adolescencia, invitada por compañeros de escuela a ver a Estudiantes, comenzó una conversión que ya no tuvo vuelta atrás. Años después se radicó en Puerto Madryn y el reencuentro con otros Pinchas le devolvió un vínculo que durante mucho tiempo había sido difícil sostener desde tan lejos.
Ricardo creció en Flores dentro de una familia de San Lorenzo, pero un tío lo llevaba a ver a Estudiantes cada vez que jugaba como visitante en Buenos Aires. Gabriel nació en La Plata y pasó ocho años en Río Gallegos antes de instalarse en Madryn: allí llegó a festejar un campeonato tocando bocina por las calles mientras, varias cuadras más lejos, escuchaba otra bocina y sabía que debía ser alguno de los poquísimos Pinchas que conocía en la ciudad.
Daniel empezó a ir a 1 y 57 a los cuatro años y acumuló recuerdos desde los equipos campeones de los años sesenta hasta las noches de Copa. Gustavo llegó desde una familia con raíces en Magdalena y construyó alrededor de Estudiantes una historia que después continuaron sus hijos y sus nietos.
Años más tarde apareció Pablo, bastante más joven que aquella primera generación. Llegó a Puerto Madryn con treinta años, sin trabajo ni casa y con dos hijos pequeños. Apenas tres días después buscó en internet el contacto de la filial y fue a tocar el timbre de la dirección que figuraba para Luis Bala. Luis ya no vivía allí.
La búsqueda siguió hasta que, meses después, una conversación casual en una pinturería lo cruzó con el hijo de Gustavo. Ese encuentro terminó acercándolo a un grupo que por entonces había perdido buena parte de su actividad y del que luego sería presidente. Casi quince años después de aquella primera convocatoria en La Barra, otro Pincha recién llegado a la ciudad había vuelto a hacer lo mismo: buscar a los demás.
Una nueva inyección
En 2018, un relevamiento realizado por la propia filial llegó a identificar cerca de 800 hinchas de Estudiantes en Puerto Madryn. No todos participaban activamente, pero el número permitió dimensionar algo que los fundadores ya habían descubierto en aquella primera convocatoria: había muchos más de los que podían reconocerse a simple vista.
Un año después llegó otro momento decisivo. Durante varios días de 2019, encabezados por Sebastián Verón, una una amplia delegación de Estudiantes desembarcó en Puerto Madryn con dirigentes, exjugadores, representantes de filiales y agrupaciones, integrantes del Colectivo Cultural Alejandro Sabella y del vóley del club, entre otros.
Hubo charlas en universidades, actividades deportivas, encuentros, visitas a merenderos, donaciones, un mural y una caravana que volvió a poner a la filial en movimiento. El paso de Sebastián Verón y otros referentes atrajo además a Pinchas de distintos puntos de Chubut que comenzaron a comunicarse con los organizadores y acercarse a las actividades.
Aquella visita volvió a generar comisiones de trabajo y un grupo que llegó a superar el centenar de integrantes. Con el tiempo, como había sucedido en otros momentos de la historia, la participación cotidiana volvió a reducirse. Hoy son menos quienes sostienen el funcionamiento diario, pero la filial continúa reuniéndose y mantiene una presencia concreta en la ciudad.
Parte de ese trabajo está en los merenderos con los que conservan contacto, en colaboraciones con el hospital y otras organizaciones, y en las campañas que organizan ante situaciones específicas. Durante los incendios forestales de la cordillera llegaron a enviar un camión cargado con pallets de donaciones y sus integrantes calculan que cada año realizan varias acciones en nombre de Estudiantes.
Puerto Madryn también impone su propia identidad. Desde los primeros visitantes de 1998 hasta los Pinchas que hoy se comunican con la filial para viajar a la zona, el mar, las ballenas y el turismo forman parte natural del vínculo. Pablo, profesional del sector, recibe consultas de integrantes de otras filiales que necesitan alojamiento, información o quieren realizar un avistaje durante su estadía.
Hay una imagen que atraviesa las distintas etapas. En 1998, Beto Infante y Bocha Flores fueron llevados a conocer las reservas y ver las ballenas; más de veinte años después, la filial seguía recibiendo gente de Estudiantes y ayudándola a conocer el lugar que ellos habían elegido para vivir.
Los que siguen estando
La charla entre los integrantes de la filial avanza como suelen avanzar las conversaciones de quienes se conocen desde hace mucho tiempo. Uno empieza una anécdota, otro corrige una fecha, alguien recuerda un nombre que al resto se le había escapado y las cargadas interrumpen cada intento de ponerse demasiado solemnes.
También aparecen los que ya no están y aquellos con quienes cada uno quisiera volver a compartir un partido. Ricardo elige a Osvaldo Zubeldía por lo que significó en la construcción de la grandeza y de los valores del club. Gabriel piensa en Raúl Madero. Daniel quisiera volver a la cancha con su padre, el mismo que comenzó a llevarlo cuando tenía cuatro años. Pablo nombra a Carlos Bilardo, a su abuela, que fue quien lo hizo entrar por primera vez a 1 y 57, y a sus hijos.
Gustavo lo explica de otra manera. Cuenta que hubo momentos difíciles de su vida en los que Estudiantes le sirvió como un lugar del cual aferrarse para volver a salir adelante. Tres hijos y cinco nietos continuaron después ese vínculo, del mismo modo que las historias familiares de tantos otros terminaron llegando hasta Puerto Madryn.
Pero la historia de la filial no pertenece a ninguno de ellos por separado. Está en la suma de esas trayectorias y, sobre todo, en lo que ocurrió cuando se encontraron.
En octubre de 1997 tuvieron que salir por las radios y los diarios a preguntar si había otros Pinchas en Puerto Madryn. Dieciséis respondieron a aquella cita a ciegas en La Barra; el bar ya no existe, pero muchos de ellos siguen sentándose juntos casi treinta años después. Hoy los partidos, las comidas, las campañas solidarias y ese living que desde hace 17 años funciona como punto de reunión siguen haciendo el mismo trabajo que empezó aquella noche: juntar alrededor de Estudiantes a quienes alguna vez tuvieron que salir a buscarse.
Ficha Técnica
Nombre: Puerto Madryn Ricardo “Beto” Infante
Localidad: Puerto Madryn, Chubut
Fundación: 5/9/1998
Miembros activos: 109
Contacto: Teléfono 2215 67-1812 | puertomadryn@filiales.estudiantesdelaplata.com
Redes sociales: Instagram filialpinchamadryn | FB Filial Ricardo Beto Infante – Puerto Madryn / Chubut
Comisión Directiva: Agustín Amoretti (Presidente) – Gabriel Zurita (Vicepresidente) – Lucas Bang (Secretario) – Juan Artola (Tesorero) – Ricardo Etcharran (Vocal 1) – Luis Bala (Vocal 2) – Cristian Salan (Vocal 3) – Inés Elías (Vocal 4) – Ignacio Amoretti Ginestet (Vocal 5) – Daniel Guazellino (Vocal 6) – Juan Epele (ProTesorero).






