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Filiales

Conociendo Filiales: Rosario

23/06/2026

La quinta entrega de Conociendo Filiales llega a Rosario para contar la historia de una de las filiales más antiguas y activas del país: una comunidad que empezó a reunirse en viajes en tren, creció con el impulso de distintas generaciones y sostiene, desde hace décadas, una forma muy pincha de entender el trabajo.

Estudiantes tiene filiales en distintos puntos del país y del mundo. Detrás de cada una hay socios, hinchas y familias que se organizan para sostener el vínculo con el club, acompañar a quienes viven lejos de La Plata y representar los valores de la institución en cada territorio.

A través de la Coordinadora de Filiales, el club acompaña ese trabajo, lo articula y busca darle mayor visibilidad. La sección Conociendo Filiales nació con ese objetivo: contar las historias, actividades y recorridos de quienes hacen Estudiantes lejos de UNO y de City Bell.

Una filial nacida en el tren

La Filial Rosario Juan Ramón Verón se constituyó formalmente el 7 de octubre de 1988, pero su historia había empezado antes. Como tantas historias de filiales, nació de una búsqueda: hinchas de Estudiantes que vivían lejos de La Plata, se sabían pocos, viajaban cuando podían y, de a poco, empezaron a encontrarse.

La historia de la filial tiene una escena de origen en aquel Metropolitano de 1982 que Estudiantes terminaría ganando con Carlos Bilardo como entrenador. Miguel Taraborelli tenía previsto viajar a La Plata con su familia para ver el partido ante Vélez, correspondiente a la definición del torneo, pero la lluvia cambió los planes. Fue solo a la estación, tomó el tren y, ya en el vagón, escuchó a un grupo de jóvenes que hablaban de Estudiantes.

“Escuché a cuatro locos que estaban atrás, pibes muy jóvenes, que hablaban de Estudiantes. Entonces me arrimé y ese fue el puntapié inicial de todo eso”, recuerda.

Aquel partido quedó 0-0 al término del primer tiempo y se suspendió. Días después, en la reanudación, Estudiantes ganó 1-0 con un cabezazo de José Luis Brown y dio un paso decisivo hacia el título. Para la futura Filial Rosario Juan Ramón Verón, también había empezado algo: en ese viaje, entre estaciones, combinaciones y conversaciones, comenzaron a encontrarse hinchas que hasta entonces estaban desperdigados.

El impulso decisivo lo dio Sergio Cóbolo, recordado por todos como uno de los grandes motores de la filial. Puso su casa, reunió hinchas, empujó la organización y dejó una marca que todavía aparece en cada relato. También fue quien propuso el nombre: Juan Ramón Verón, su gran ídolo.

En aquellos primeros tiempos eran alrededor de 20. Con el paso de los años se sumó gente de Rosario y también de localidades cercanas como San Lorenzo, Casilda, Cañada de Gómez y Pergamino. La filial empezó a crecer con una lógica que todavía conserva: encontrarse, viajar, organizarse y seguir.

ADN

Hoy Martín Taraborelli, el hijo de Miguel, está al frente de la filial, acompañado por una comisión y un grupo de trabajo en el que participan, entre otros, Esteban Barbagelata, Florencia Romariz y Charly Lagares. La historia, sin embargo, no se cuenta solo desde el presente. En Rosario, buena parte de lo que sucede hoy viene de quienes sostuvieron la filial durante años, cuando no había redes sociales, ni grupos de WhatsApp, ni aplicaciones, ni formas rápidas de acercar el club a los hinchas que vivían lejos.

Florencia nació en Rosario, pero dice que no recuerda un comienzo posible para su vínculo con Estudiantes. “Creo que desde antes de nacer ya era de Estudiantes. No había otra opción. Viene de mi papá, de mi abuelo, de toda mi línea paterna”, cuenta.

Su papá fue presidente de la filial y ella creció viendo ese trabajo de cerca: teléfonos fijos, llamados, viajes, reuniones y la necesidad permanente de juntar gente alrededor de Estudiantes. “Era un trabajo a pulmón de un montón de gente que anteponía el club y seguir a Estudiantes a sus propias responsabilidades”, recuerda.

Esa idea aparece varias veces en la charla. La filial habla de trabajo no como una palabra suelta, sino como una herencia. Algo que se aprendió en la familia, en el club y en la propia historia del espacio.

“El trabajo lo heredamos. Continuamos. Viene el tiempo y seguimos”, resume Miguel.

A la vera del Paraná

En una ciudad atravesada por Central y Newell’s, ser de Estudiantes también tiene una particularidad. Para algunos, la pertenencia llegó por herencia familiar. Para otros, apareció de manera inesperada.

Charly, por ejemplo, nació en Victoria, Entre Ríos, y no tenía antecedentes pincharratas en su familia. Su papá era de Boca, en su casa se compraba El Gráfico y, de chico, algo lo llevó hacia Estudiantes.

“Se ve que me pegó Estudiantes y nunca más me cambié”, cuenta.

Antes de que existiera el puente Rosario-Victoria, Charly viajaba en lancha para ver al equipo cuando jugaba en Rosario. Durante años siguió al club solo, hasta que encontró a la filial. Ahí su manera de vivir Estudiantes cambió.

“Yo soy un agradecido, porque siempre viajaba solo desde acá. Y una vez que me hice amigo y me contacté con ellos, para mí fue una bendición poder compartir”, dice.

Ese recorrido también se volvió familiar. Sus hijos son socios y uno de ellos ya vive a Estudiantes con una intensidad que él reconoce como propia. La filial, en ese punto, también cumple una función silenciosa: permite que un amor que muchas veces empezó en soledad encuentre con quién compartirse.

Radios, diarios y viajes

Durante mucho tiempo, seguir a Estudiantes desde Rosario exigía paciencia. No siempre se transmitían los partidos. A veces había que conformarse con una mención en una radio, un comentario al final del día o una línea perdida en una revista.

Miguel recuerda que escuchaban los partidos por Radio Provincia, “con un ruido tremendo”, o por Radio Colonia. También esperaba los domingos a la noche, cuando en Radio Belgrano había un espacio dedicado a los equipos de La Plata. Mundo Deportivo, dice, era más generoso que El Gráfico, porque al menos dedicaba un espacio a todos los equipos.

Esteban, que llegó a Rosario en 2011, conoció otra etapa. Venía de estar cerca de la cancha y sintió el golpe de la distancia. Lo primero que hizo al mudarse fue buscar si había una filial o algún grupo de hinchas de Estudiantes en la ciudad. Encontró un Facebook, empezó a escribir, se sumó a viajes en auto y de a poco se fue integrando.

“Lo que más sufrí de haberme venido a Rosario fue la distancia con la cancha. Estaba acostumbrado a estar a diez minutos”, cuenta.

Con los años, las herramientas cambiaron. Hoy la filial tiene un grupo de WhatsApp con más de 200 personas, trabaja en la carga de datos en la app de Filiales y sigue sumando hinchas de Rosario y la zona. Florencia, incluso, cuenta que su papá sigue siendo una especie de fuente diaria de información: “Todos los días me levanto con el newsletter de mi papá con todas las noticias de Estudiantes, ja”.

Mística y método

La filial no se limita a organizar viajes o reuniones. También acompaña acciones solidarias, colabora con comedores, ayuda a espacios donde asisten chicos y ha intervenido en situaciones puntuales de socios o hinchas que necesitaban asistencia, incluso para internaciones en La Plata.

En esa búsqueda aparece uno de los proyectos más importantes del presente: constituirse como asociación civil. Florencia, que es abogada, acompaña ese proceso para que la filial pueda organizarse mejor, manejar sus propios recursos, facilitar la planificación de viajes y seguir creciendo a mayor escala.

“Se habla mucho de mística, pero para mí también en Estudiantes hay mucho de método, hay una manera clara de hacer las cosas”, explica. “Nosotros queremos ser parte de eso”.

Un lugar propio

Como otras filiales, Rosario también sueña con tener una sede. Hoy las juntadas para ver partidos se organizan en grupos más chicos, en casas o espacios prestados. Para los aniversarios, suelen alquilar clubes o salones. Pero la idea de un lugar propio aparece como un horizonte.

El desafío no es sencillo. Mantener un espacio en el tiempo exige recursos, planificación y una organización todavía mayor, además de cierta discreción y respeto, en una ciudad muy marcada por el fanatismo por los clubes locales. Pero la filial ya empezó a ordenar ese camino: censo, aplicación, personería jurídica y una estructura de trabajo que busca sostener el crecimiento.

La Filial Rosario Juan Ramón Verón cuenta una historia larga, marcada por generaciones que hicieron del trabajo una forma de pertenencia. Una historia de hinchas que se encontraron lejos de La Plata, se organizaron para estar más cerca y siguen transmitiendo, en una ciudad de fuerte identidad futbolera, una manera propia de vivir Estudiantes.

Ficha Técnica

  • Nombre: Filial Rosario Juan Ramón Verón
  • Localidad: Rosario, Provincia de Santa Fe
  • Fundación: 7/8/1988
  • Miembros Activos: 200
  • Contacto: Teléfono  3415 64-9929 – Correo electrónico rosario@filiales.estudiantesdelaplata.com
  • Redes Sociales: Instagram @filialrosario_edlp | Facebook: Filial Rosario del Club Estudiantes de La Plata «Juan Ramon Veron»
  • Comisión Directiva: Martín Taraborrelli(Presidente) – Esteban Barbagelata (Vicepresidente) – Facundo Salmen (Vicepresidente 2) – José Moran (Secretario) – Ignacio Salmen (Secretario 2) – Valentín Cignetti (Tesorero) – Miguel Taraborrelli (Vocal) – Marilin Gómez (Vocal 2) – Tamara Mussi (Vocal 3) – Agustín Moran (Vocal 4).