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Cultura

La rebeldía del nosotros

01/07/2026

El ciclo Charlas Pinchas tuvo una nueva edición en el Auditorio de UNO con la presencia de Darío Sztajnszrajber, filósofo, ensayista, docente, divulgador y reconocido hincha de Estudiantes, quien presentó la charla “La rebeldía del nosotros”. La actividad fue organizada por la Secretaría de Cultura del Club, encabezada por Rolando Goldman, junto a la agrupación Identidad Pincharrata, y propuso una reflexión sobre la identidad, la pertenencia, el fútbol, la filosofía y aquello que distingue a Estudiantes como comunidad.

A partir del diálogo con Sergio Marelli, Sztajnszrajber abrió la charla con una invitación a problematizar una palabra central para la convocatoria: identidad. “Es una palabra que usamos todo el tiempo y que por ahí está bueno darle una vuelta, un poco lo que hacemos en filosofía, para no consumirla del modo usual”, planteó.

En ese sentido, explicó: “Lo que pasa en general con la identidad es que uno termina al interior de un esquema identitario y no se pregunta por sus límites, por sus bordes, qué es lo que hace que uno se sienta identificado, se sienta en un nosotros, se sienta en una casa, en un orden que nos alberga, que nos cobija, que nos da amor, porque tiene que ver también fundamentalmente con eso”.

Desde ese punto de partida, el disertante propuso pensar la identidad no como algo quieto, cerrado o definitivo, sino como una construcción en movimiento. “Identidad viene de idem, que significa lo mismo. Si uno se remitiera al significado de la palabra, la mejor traducción sería mismidad, aquello que se repite siempre lo mismo. Y es una palabra complicada, porque uno se pregunta muchas veces si hay algo que se repite siempre lo mismo”, reflexionó, antes de recuperar la célebre imagen de Heráclito sobre la imposibilidad de bañarse dos veces en el mismo río.

“Estamos todo el tiempo mutando, pero así como mutamos todo el tiempo hay algo que permanece en nosotros. Lo que hay que deslindar es qué es lo que permanece y qué es lo que cambia. Algunos dicen que no permanece nada y que lo que permanece es una ilusión. Necesitamos aferrarnos a algo, a una identidad que nos sostenga, porque el devenir nos da un mareo, nos genera un vértigo enorme”, agregó.

A partir de esa mirada, Sztajnszrajber vinculó la identidad con las historias que cada persona elige contar sobre sí misma. “La identidad se dice en filosofía que es una cuestión narrativa. Cuando digo que es algo narrativo, es que básicamente es una respuesta que nosotros damos y que establecemos en palabras. Somos las historias que contamos de nosotros, y esas historias nos dan cobijo, nos dan pertenencia”, señaló.

Y allí apareció el fútbol como una de esas zonas donde la pertenencia se vuelve decisiva: “Cuando uno tiene que contar quién es y contar sus historias, ¿qué historias contamos? Historias de viajes, de situaciones que vivimos, pero seguramente las historias que vivimos en la cancha tienen un lugar predominante. Para nosotros, la identidad pincharrata, como para otros clubes su propia identidad, se volvió algo importante”.

Uno de los momentos más significativos de la noche llegó cuando Sztajnszrajber reconstruyó su propio camino hacia Estudiantes. Lejos de una identificación “desde la cuna”, contó su proceso de conversión al sentimiento albirrojo, marcado por el campeonato de 1982 y por la figura de Carlos Salvador Bilardo.

“Yo tenía 14 años, era 1982. Era hincha de otro club y había ido a ver la final de ese equipo, Atlanta, el equipo de mi barrio en Villa Crespo. En paralelo empecé a descubrir algo en mí. Ya había pasado la guerra de Malvinas, la dictadura estaba en crisis, algo se me había abierto. Descubrí el rock nacional, descubrí una banda que no conocía y me volví loco. Todo se relaciona con todo, porque algo se me empezó a abrir en paralelo. Y fue el campeonato de Bilardo del 82”, recordó.

Sobre aquella identificación, profundizó: “De repente empecé a ver que todo el mundo quería que perdiera ese equipo. Todos los medios, la tele, todos estaban fascinados con el Independiente de Nito Veiga. Era el país, el mundo, el universo, los dioses querían que saliera campeón Independiente, y Estudiantes ganaba uno a cero en el último minuto, colgado del travesaño. De repente me vi como algo mío. Quería que ganara Estudiantes. Era como: quiero ser esto”.

Esa pertenencia, explicó, no llegó aislada, sino en un momento de construcción personal más amplio. “Llegó el 83 y una identificación muy fuerte con la política también. No es casual que cuando construí una identidad la construí en todo sentido: vocacional, política y al mismo tiempo ese corte de decir: soy de Estudiantes. Se me armó una red que no es casual”, contó.

Sztajnszrajber también se detuvo en la tensión entre el fútbol y el mundo intelectual, una relación que definió como conflictiva, pero fértil. “Hay una relación conflictiva increíble entre el fútbol y la vida intelectual. En general, el fútbol parece ser un fenómeno que para cierta lectura intelectual es chato, un vacío, un lugar rudimentario. Y del otro lado, en el mundo del fútbol, también hay mucho enojo con el mundo intelectual: los intelectuales no entienden lo que es el fútbol, para entenderlo hay que venir y poner el cuerpo. Ambos esquemas son chotos, para usar un término kantiano”, ironizó.

Luego agregó: “Me parece que hay un fenómeno fundamental de comprender, que es lo que nos pasa. ¿Por qué el fútbol tiene la pregnancia que tiene? Yo he hecho funciones, no solo charlas, sino actuaciones, con el celular viendo el partido del Pincha, en una situación que si el público se enteraba directamente me quemaba en vivo, porque era una falta de respeto. Pero era imposible no hacerlo. ¿Qué me toma ahí? Hay algo ahí que a la razón le importa poder comprender, pero cuando intentamos comprender solo desde la razón, algo se nos pierde”.

En ese cruce entre saber, pasión y pertenencia, apareció también la figura de Juan Sebastián Verón. “A mí me chicanean y me buscan con preguntas sobre Verón permanentemente, y yo siempre digo lo mismo: nadie me dio más alegría en mi vida que Juan Sebastián Verón. Nadie. Eso es un saber. Se puede estar de acuerdo con una idea, con otra, con un comentario, pero esa alegría es epidérmica”, sostuvo.

Más adelante, ante una pregunta del público, volvió sobre el vínculo entre Verón, Estudiantes y la construcción de villanos en el fútbol argentino. “Ni bien Estudiantes se volvió el villano de la película, me volví el primer soldado. A mí nadie me dio más alegría que Verón, entonces agarrársela con Verón para mí fue como un límite”, afirmó.

En esa misma línea, Sztajnszrajber propuso leer a Estudiantes desde su lugar incómodo, disruptivo, muchas veces señalado por el sentido común futbolero. “Cuando me atacan como bilardista, soy bidonista. Porque ahí hay un otro que busca atacarme y que esconde que todos hacen lo mismo y desean lo mismo. Siempre hace falta que haya alguien sacrificable a quien endilgarle todos los males del mundo. Entonces Estudiantes es el mal: desde los alfileres hasta el espaldarazo. Hace falta, en el fútbol bien pensante, que haya un villano”, planteó.

Y completó con una definición que atravesó el espíritu de la charla: “Parafraseando a John William Cooke, somos el hecho maldito del fútbol burgués. Ponemos el dedo en un lugar donde de repente se caen todos los códigos”.

La conversación también permitió pensar la idea de rebeldía en relación con la historia del Club. Ante una intervención del público, Sztajnszrajber vinculó la consagración mundial de 1968 con el clima de época y con una forma singular de romper lo establecido. “Estudiantes sale campeón en el año 68, que es el año de la rebelión estudiantil, el Mayo Francés, cuando los estudiantes salen a cambiar el mundo. No busco relaciones cosmológicas, sino ciertas asociaciones literarias. Me parece maravillosa la rebeldía del nosotros. Es también esa”, expresó.

En otro pasaje de la noche, el filósofo retomó una imagen futbolera para explicar qué entiende por filosofía y volvió a encontrar en Estudiantes una síntesis posible. “¿Qué es la filosofía? Es como un número cinco, un número ocho, que cuando el partido está empaquetado yendo para el mismo lado, pisa la pelota, levanta la cabeza y dice: vamos por el otro. Eso se llama Juan Sebastián Verón. Para mí era el ejemplo del quehacer filosófico”, señaló.

Con participación del público y un intercambio que combinó humor, recuerdos personales, política, fútbol, filosofía y pasión albirroja, la charla dejó una marca clara: pensar a Estudiantes no solo como un club, sino como una forma de pertenecer, de narrarse y de construir comunidad.

Charlas Pinchas es un ciclo de presentaciones vinculadas a la cultura, la literatura, el arte, la música, la filosofía y la identidad albirroja. En marzo de este 2026, el periodista, escritor y psicólogo social Walter Vargas presentó en UNO su libro Del Pincha yo soy, acompañado por Osvaldo Príncipi y Gabriel “Bambi” Flores.

Durante 2025 pasaron por el Auditorio de UNO el músico uruguayo Leo Maslíah, el escritor Manuel Soriano, el periodista Osvaldo Fanjul, autor del libro Revolución Zubeldía, el también autor Martín Sivak y, en diciembre, Miguel Ignomiriello y Pedro Garay, en el homenaje a los 60 años de La Tercera que Mata.

A lo largo de su trayectoria, activa durante más de 16 años en su primera etapa, el ciclo contó con la presencia de personalidades como Ricardo Piglia, Osvaldo Bayer, Liliana Bodoc, David Viñas, Juan Sasturain, Sylvia Iparraguirre, Pepe Soriano, Daniel Rabinovich, Horacio González, Eduardo Sacheri, Beatriz Sarlo, Santiago Kovadloff, Tito Cossa, Mauricio Kartun y Felipe Pigna, entre muchos otros.